Estilo de vida en tiempos del Covid


Junio 7 de 2020

Un poco más de ocho semanas ya nos permiten advertir algunos de los que serán los cambios en el estilo de vida en medio del, ahora popular, Coronavirus.

Los interrogantes más grandes son: ¿Por cuánto tiempo? ¿Será indefinido? ¿Dependemos exclusivamente de una vacuna? Seamos honestos, hasta el momento nadie tiene una respuesta clara y precisa.

De manera que ante la incertidumbre, lo que urge es tomar medidas. Siempre hemos pretendido asociar el estilo de vida con la sofisticación y el glamour, sustentados en condiciones económicas favorables. Pero en estilos de vida, también hay otros enfoques; está el de aquellos que se encuentran en la órbita de la moderación y la austeridad, buscando apartarse del consumismo y demás usos impuestos por la sociedad.

Sin duda el estilo de vida no sólo se refiere a la forma en que nos entretenemos y divertimos, a los hobbies, los espacios de aprendizaje y formación, los escenarios de interacción social, la manera o el lugar donde vivimos, las costumbres y cultos; sino también, a la manera en la que laboramos o nos desempeñamos en una actividad económica, por mencionar sólo algunos aspectos.

El presente artículo busca aproximarse al que muy seguramente será el estilo de vida de muchos, en medio del agudo deterioro económico y desempleo que ya ronda el 20% en Colombia.

Tomaremos como puntos de referencia el lugar de habitación y el espacio en el cual laboramos; escenarios en los que pasamos la mayoría del tiempo.

Residencia o habitación
Como consecuencia de las actuales circunstancias, es evidente que muchos colombianos tendrán que replantear su presupuesto mensual de gastos, pues los ingresos familiares se habrán visto disminuidos; y resulta obvio que pagar un arrendamiento de $800 mil o $1.500.000 habrá de traducirse en la búsqueda de alivios temporales, tales como cambios a vivienda de menor valor, o en casos extremos, a la partición de gastos con otros familiares bajo un mismo techo. Un verdadero drama para muchas familias.

En otras circunstancias, la vivienda e incluso la propia habitación o alcoba, se ha transformado en la oficina, luego de incorporarse los escritorios, computadores, impresoras y demás mobiliario básico del puesto de trabajo.

En pocas semanas hemos vencido el paradigma de que no podemos ser productivos trabajando desde nuestras casas, demostrando que podemos laborar con iguales o mejores niveles de productividad, sin que se afecte de manera alguna el desempeño.

Esta modalidad traerá implicaciones en los tipos de contrato, condiciones ocupacionales, riesgos laborales, eliminación de los otrora subsidios de transporte, y los empleadores ahora tendremos que empezar a considerar auxilios de conectividad u otros beneficios para los “trabajadores en casa”.

Simultáneamente a esta transformación de las formas de trabajo, algunas empresas han reducido metros cuadrados de oficina, están renegociando cánones de arrendamiento, o incluso, están considerando rescindir los contratos y eliminar sus sedes de operación y funcionamiento.

Las herramientas digitales o virtuales de interacción son hoy las protagonistas. Se nos ha vuelto frecuente comunicarnos por Zoom, Skype, Team, Hangouts e incluso WhatsApp.

Éstas aplicaciones tecnológicas no son nuevas, pero de pronto, de forma intempestiva las hemos apropiado con mayor intensidad hasta hacerlas cotidianas.

Ahora nuestros clientes cuando buscan un inmueble para arrendar o comprar, lo hacen privilegiando el estudio y la tercera o cuarta alcoba; aquel espacio que no pulula en la oferta inmobiliaria de nuestra ciudad y tampoco en el promedio de todo el país.

Tener un estudio, es tener ya una oficina, un espacio para compartir incluso con los hijos que ahora dominan el uso de plataformas virtuales para asistir a clase, mientras laboramos o atendemos reuniones online de negocios.

El Co-Living y el Co-Working se vive ahora al interior de nuestras viviendas, lejos de otras posibilidades.

La presencia de la Covid 19 (coronavirus disease) ha despertado el interés de cambiar la ciudad por el campo. Todo parece indicar que el aislamiento es mejor experimentarlo rodeado de naturaleza que de las frías paredes de nuestras casas y por esta razón, el campo, los lotes para urbanizar, los condominios, las casas campestres independientes o de conjunto, además de las fincas de producción, son ahora demandadas tres veces más que antes de la llegada del virus.

El interés por lo rural ha aumentado tanto para arrendar como para la compra. Hace tres meses invertir en una finca o casa campestre, no resultaba tan atractivo, como sí sucede por estos días.

Se observa que algunos que vendían sus predios rurales, ahora parecen ponerlo en duda, o sencillamente están revisando los precios ante el nuevo interés del mercado.

Lugar de trabajo u oficina
Sin duda seguirán existiendo muchísimas tareas en el comercio, servicios y manufactura, que mantendrán ocupados sus espacios, eso sí, respetando los protocolos, el distanciamiento y las distintas medidas de bioseguridad y uso de elementos de protección personal - EPP.

El comercio al detal o minorista además del comercio en general y las grandes superficies, empezarán a experimentar nuevos horarios de atención al público, limitaciones en el aforo y otros protocolos que necesariamente los llevarán a fortalecer o emprender el comercio electrónico, como única y salvadora alternativa para mantener o recuperar un nivel aceptable en sus ventas.

Las oficinas empezarán a evaluar la necesidad y pertinencia de compartir un mismo espacio físico, cuando incluso ahora se puede asistir a una cita médica en modalidad virtual. ¿Qué podrá ser tan necesario hacer presencialmente?

La construcción de los cerca de 2000 proyectos que tuvieron que detenerse durante la primera etapa del aislamiento preventivo obligatorio, verán afectados sus cronogramas de ejecución de obra, al reducirse el número de trabajadores como respuesta a la necesidad de acoger los distanciamientos mínimos, pues ahora hasta será una práctica poco segura, reunirse para cantarle el cumpleaños a un compañero.

No será extraño que algunos proyectos de uso comercial o combinado, lanzados en el 2019 y en el primer trimestre del año en curso, deban transformar parcial o totalmente la destinación. Algunas oficinas para emprendedores o jóvenes ejecutivos, con facilidad se migrarán al formato de apartasuites, espacios habilitados con la comodidad y versatilidad de proveer habitación y oficina al mismo tiempo y en un mismo lugar.

Particularmente nuestra empresa, en los últimos tres años operó en un local comercial de 100 metros y desde el primero de junio hemos trasladado nuestra operación física a una superficie que no supera la cuarta parte.

Los 25 metros que ahora adecuamos se han convertido en una extensión física de nuestra labor remota, validada durante los últimos dos meses, donde hemos podido atender sin dificultades las necesidades de clientes y usuarios, en medio de la emergencia sanitaria.

Hace dos semanas un integrante de nuestro equipo le manifestaba a un cliente que le generaría un paz y salvo tan pronto regresáramos a nuestras oficinas, la respuesta desde la dirección de la empresa fue: “no regresaremos a nuestras oficinas”. Se trató de una respuesta tal vez poco alentadora; sin embargo, es una decisión que le apunta a tres propósitos inmediatos:

  • Proteger la vida y salud de clientes y colaboradores.
  • Sofisticar la operación de la inmobiliaria para brindar una mejor experiencia a nuestros clientes y mejorar la productividad y eficiencia de todos los procesos.
  • Reducir las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2) al limitar el desplazamiento de nuestros colaboradores y clientes, que ya no tienen que usar sus vehículos o medio de transporte para llegar a nuestras oficinas.

Todo lo anterior, nos planteó un desafío y nos motivó a apropiar el teletrabajo en la mayor parte de los procesos administrativos, operativos y comerciales. Satisfactoriamente, podemos decir que ya laboramos desde la comodidad de nuestras casas, fortaleciendo tanto la calidad de vida personal como la de nuestras propias familias.

El CCF (Centro de Contacto Físico) como lo hemos denominado, es ahora la oficina inmobiliaria del futuro, un novedoso e innovador esquema de trabajo donde hemos reemplazado el inmediato contacto físico, por una fácil e intuitiva relación comercial virtual. En ella nuestros clientes podrán:

  • Navegar una amplia y actualizada oferta de inmuebles desde nuestro web site www.administrabienesraices.com.
  • Contactarnos a través de cualquiera de nuestras activas redes sociales: Facebook, Instagram, Twitter o You Tube y otros canales que estamos evaluando.
  • Realizar tours virtuales en algunos inmuebles para experimentar la inmersión en los mismos. Fotografías 360 grados.
  • Firmar electrónicamente los contratos de arrendamiento y administración.
  • Recibir pagos y estados de cuenta online.
  • Pagar a través de la segura y rápida plataforma PSE desde cualquier entidad financiera, sin tener que hacer inscripciones previas de cuentas.

A través de videollamadas, tours virtuales y visitas físicas a los inmuebles después de surtirse el agendamiento, estamos resolviendo las necesidades de cada cliente para que pueda arrendar o vender su inmueble, o por otra parte, comprar o tomar en arrendamiento una propiedad con nuestra inmobiliaria.

La pandemia es un inesperado fenómeno que nos ha tomado por sorpresa y que ha afectado a toda la humanidad sin importar su condición, pero también se ha convertido en el mayor desafío de los tiempos modernos, para apalancar grandes cambios en la economía y por supuesto en nuestros estilos de vida.

Juan Diego Restrepo H.
Administra Bienes Raices SAS
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